Terremoto en Colombia: el director de Geología de la UNT explica la conexión de la placa de Nazca con las fallas que atraviesan Tucumán
Escrito por PlayFM Tucumán el 12 agosto, 2026
El fuerte terremoto registrado en Colombia volvió a poner la atención sobre la actividad sísmica de Sudamérica y abrió una pregunta mucho más cercana: ¿qué relación existe entre los grandes movimientos de los Andes y las numerosas fallas geológicas que atraviesan Tucumán?
Aunque la provincia se encuentra a cientos de kilómetros del límite entre las grandes placas tectónicas, Tucumán no está al margen de las enormes fuerzas que actúan debajo del continente. Su territorio está atravesado por sistemas de fallas que, a lo largo de millones de años, contribuyeron a levantar montañas, formar valles y modificar profundamente el paisaje.
Guillermo Aceñolaza, director de Geología de la Universidad Nacional de Tucumán (UNT) y director del Instituto Superior de Correlación Geológica (Insugeo, Conicet-UNT), explicó que la corteza argentina está recorrida por fallas de diferentes características y dimensiones.
“Todo el marco cortical argentino está atravesado por fallas de todo tipo”, señaló.
Esto no significa que Tucumán esté directamente sobre el punto de encuentro entre dos placas. Sin embargo, la provincia forma parte de un sistema tectónico cuyas principales tensiones se originan hacia el oeste, en los Andes.
Algunas de las formas más características del paisaje tucumano son consecuencia de esos procesos. “El Valle de Tafí tiene esa morfología debido a un sistema de fallamiento”, explicó Aceñolaza. También mencionó las estructuras de la Sierra de San Javier y la Sierra de Medina y resumió: “Estamos rodeados de fallas realmente”.
La explicación conduce hasta aproximadamente 700 kilómetros al oeste de Tucumán, donde ocurre uno de los grandes fenómenos tectónicos de Sudamérica: la placa de Nazca se introduce por debajo de la placa Sudamericana.
Ese proceso, conocido como subducción, constituye uno de los principales motores de la actividad sísmica y volcánica de la región andina.
“Todo este fallamiento que tenemos muchas veces se debe a que sobre la costa pacífica, a unos 700 kilómetros al oeste, se está subductando el fondo oceánico bajo el continente”, explicó el director de Geología de la UNT.
La influencia de ese gigantesco movimiento no termina en las costas del Pacífico. Las tensiones generadas por la interacción de las placas repercuten hacia el interior del continente y ayudan a explicar la existencia de estructuras geológicas ubicadas mucho más al este.
La corteza terrestre, aunque parezca completamente estable, está sometida a movimientos, presiones y deformaciones. Cuando esas tensiones se acumulan y se liberan pueden producir movimientos sísmicos.
“Generan vulcanismo, generan terremotos, generan la morfología misma de las grandes cadenas montañosas de la Tierra”, sostuvo Aceñolaza, poniendo como ejemplo a la propia Cordillera de los Andes.
El especialista advirtió además sobre la falsa impresión de estabilidad que ofrece el terreno. “Uno a veces ve la superficie terrestre como una cosa inmóvil”, señaló. Sin embargo, episodios como los grandes terremotos vuelven visible una dinámica que ocurre permanentemente debajo de la superficie.
En Tucumán, esa historia geológica está escrita sobre el propio paisaje. El Valle de Tafí, la Sierra de San Javier, la Sierra de Medina y otros sectores están atravesados o condicionados por sistemas de fallamiento, una evidencia de que el territorio provincial no es geológicamente inmóvil.
Así, el terremoto de Colombia vuelve a poner en primer plano un fenómeno que alcanza a buena parte de Sudamérica. Tucumán está a unos 700 kilómetros de la zona donde la placa de Nazca se hunde bajo la Sudamericana, pero las enormes fuerzas generadas por ese proceso se relacionan con la dinámica de las fallas que atraviesan la provincia, según explicó el director de Geología de la UNT.